La Trampa de los Extremos en Nuestra Vida Diaria
Muchas veces, en nuestra vida, tendemos a llevar todo al extremo. Cuidarnos en extremo con dietas ultra mega sanas (no llevaderas a largo plazo), hacer mucho deporte en septiembre para quemar todo lo que hemos hecho en verano, llevar rutinas de piel de millones de productos, o seguir consejos (un tanto absurdos) que escuchamos por ahí, por que nos llevaran a una vida más saludable. O decir, ya total, pues para 20 minutos, mejor ni salgo a caminar, o total pues si me voy a comer una hamburguesa, pues me como también una tarta y un coulant de chocolate, o pues para fumarme un cigarro, pues ya de paso me fumo 10, etc.
Entre todos estos extremos, el bien total o mal completo, se nos olvida donde está la clave para cuidarnos y que nuestro cuerpo se sienta bien: EL EQUILIBRIO.
Lo importante no está en hacerlo TODO bien o TODO mal, está en que en la medida de lo posible, le demos al cuerpo lo que le gusta y NECESITA para seguir adelante. Eso no solo se basa en lo químico, ya sean los alimentos adecuados, las endorfinas del deporte, etc. también entra lo psicológico, tomarte esa cerveza con tu amiga con la cual te has desahogado sobre todo lo que te pasa en el trabajo, Y ES NECESARIO, o esa hamburguesa con doble de queso que te comes con tus hijos y te sienta DE LUJO.
Hay días en los que “lo más correcto” no le sienta bien al cuerpo, por que necesita otra cosa. Eso es el equilibrio. Y cuando lo encontramos, y lo entendemos es cuando el cuerpo se siente más a gusto.
Cuidar Nuestro Cuerpo: Más Allá de lo Químico
¿Y qué otra cosa es indispensable para que el cuerpo esté en equilibrio? EL SISTEMA NERVIOSO. La sala de control del cuerpo, el capitán del barco. Si este no está en buenas condiciones, da igual que le llenemos de estímulos positivos, ya que no va a rendir igual, y todo nuestro esfuerzo no va a dar todos los frutos que se merece.
Si el sistema nervioso tiene interferencias, generadas por las subluxaciones vertebrales, no va a optimizar su energía, no va a repartir de la mejor manera posible los alimentos que le damos al resto del cuerpo, no va a recuperarse de la fatiga y nuestros entrenos no van a ser tan eficaces. Y tampoco hay que volverse loco con esto, pero, ¿de que sirve hacerlo TODO bien, si sabemos que algo dentro de nosotros está flaqueando?
Empieza a chequear tu sistema nervioso, y haz que todo lo bueno que haces por tu cuerpo, cuente como debe de contar. Optimiza tus esfuerzos y tu tiempo. Solo se vive una vez, y deberíamos hacerlo con la mayor plenitud, vitalidad y felicidad. Cuídate desde dentro, y veras que lo de fuera viene más fácilmente.
Irene.